Fashion con acento

La moda es como el cine, todo el mundo opina sobre ella. Parece que todos tengamos algo que decir al respecto, y así es, la moda está presente en la vida de todos. De una manera u otra.

Para cualquier comentario, sugerencia, idea, información, no dudéis en escribirme: fashionconacento@gmail.com

El secreto de Biba

domingo, 8 de diciembre de 2013



Cuando Barbara Hulanicki se planteó cómo presentar su nueva boutique Biba de Kensington Church Street, vio claro que la estrategia que había llevado a cabo en sus anteriores tiendas era su mayor distintivo. Al contrario que la mayoría de tiendas actuales, Biba no era un espacio luminoso, abierto y amable; se trataba de una tienda envuelta en un halo de misterio que sólo podía ser descubierta cruzando el umbral de la puerta . Sus escaparates fueron pintados de negro y no permitían ver nada del interior. Unas inmensas letras doradas sobre un fondo negro eran la única pista de lo que albergaba su interior.

Biba era como la cueva de Alí Baba y los cuarenta ladrones. La tienda enfatizaba en su interior un ambiente reservado y oscuro gracias a la colocación estratégica de sus diseños cuidadosamente iluminados de manera que fueran los protagonistas de una historia y verdaderos objetos de deseo. Acudir a Biba era como visitar la casa de un singular y bohemio personaje.

El negro y dorado, la luz tenue, detalles en marabú y terciopelo, un ambiente distendido y la pasividad de sus dependientas crearon una leyenda que poco a poco fue dándose a conocer hasta convertirse en el lugar de peregrinación de cientos de jóvenes todos los sábados. El ansia por encontrar la prenda ideal para el sábado noche fue invadiendo Londres, y poco a poco, más allá del canal de la Mancha. Biba era sinónimo de modernidad, exotismo y rock & roll. Un espacio de estilo retro chic que mezclaba la efervescencia y locura de los años sesenta con reminiscencias victorianas, art déco y la decadencia de las antiguas estrellas del Hollywood del cine mudo.


La aventura acabó en 1975 debido a alianzas mal gestionadas con grupos que solo buscaban resultados económicos olvidando la esencia de la firma, sin embargo su influencia pervive hoy y no sólo gracias a un apurado comeback de la mano de la diseñadora Bella Freud que tuvo lugar en 2007. Parece que Tom Ford se ha inspirado en el exotismo de Biba en su nueva campaña del perfume Black Orchid.


Una modelo de larga y ondulada melena rojiza, piel pálida, maquillaje y fondo monocromático en color púrpura... Todos ellos rasgos característicos de Biba. Pero no todo queda allí, ¿no os recuerda el secretismo de las colecciones de Tom Ford al singular ambiente misterioso de la boutique Biba? ¿Fue Barbara Hulanicki la instigadora de reconvertir la acción de comprar en una toda una nueva experiencia?

Luella´s Guide to English Style

sábado, 26 de octubre de 2013


El libro de Luella Bartley lleva un año en mi mesita de noche, y no por aburrimiento o porque sea demasiado denso, justo por lo contrario; Luella´s Guide to English Style se ha vuelto imprescindible para mí. Me fascina todo en esta personalísima guía de estilo; y digo guía de estilo porque no es un mero libro de moda, aunque el hilo conductor sea la moda y el amor que Luella Bartley siente por la ropa y por su país, dos pasiones que se reflejaban en la ya extinguida Luella, la firma de esta ex editora del Vogue británico

 Lo más fácil para hacernos una idea del tipo de libro que es, sería hablar de ensayo, ya que las 263 páginas son una reflexión sobre el estilo inglés, pero no nos precipitemos y pensemos que se trata de una obra densa y farragosa, porque es lo opuesto. Podríamos describirlo como una narración de la vida de Luella, ya que en cada capítulo, entre reflexiones e ideas que va desarrollando, siempre hay anécdotas y vivencias de la propia autora, y es este ejercicio de memoria y sinceridad lo que te seduce y te atrapa. Es increíble, por ejemplo, cuando describiendo el denominado Estadio nº 5- It takes two- de la vida de esa (no tan) anónima chica, de repente entre pases vips a festivales, pisos compartidos con cool londoners y problemas típicos de una recién estrenada treintañera que ha conseguido ganarse la vida en la industria creativa, introduce la sorpresa de su primer embarazo tal y como ello lo debió recibir sentada en la tapa del water y viendo como una inesperada rayita azul iba perfilándose en el test que acababa de comprar con su tarjeta descuendo en Boots.


Pero lo más interesante es que el sentido del humor y las anécdotas no enmarañan el propósito de comentar profundamente lo que para Luella Bartley es el estilo inglés en sus mil claves. En cada capítulo te abre a nuevos personajes y terrenos, acompañándolos de geniales ilustraciones y de listas que ofrecen una divertida lectura del sentido estético inglés, porque todo en este libro, hasta en el diseño de la portada, guarda un ejercicio de estilo que, en este caso, se explica al final en una reflexión sobre el color rosa.


Luella Bartley se vio obliga a cerrar su firma con la llegada de la crisis, pero continuó con su ansia por entender el estilo de su país. Como ella misma afirma, ese era su role como directora artística en Luella, ya que su profesión es periodista, no diseñadora. Sus investigaciones siempre giraban en torno al estilo que Miss England querría llevar; y Miss England no es más que ella, o una chica como ella y muchas otras. Miss England no se viste sexy para el chico triunfador, ni pretende gustar a las chicas con que las que se cruza cada mañana, tampoco para agradar a su madre, sino que quiere encontrar su voz y un estilo característico que la defina y muestre que su mundo se rige por los discos que escucha, los recuerdos de su infancia, sus pequeñas obsesiones y filias. Todo ello muy inglés y con un punto excéntrico. 


Además de la originalidad del concepto y la sinceridad que destila, lo que también me ha convencido para quedarse en mi mesita, es que en ningún momento se habla de blogs o de nada referente de la blogosfera. A pesar de publicarse en 2011, cuando ya empezaba a quedar claro que los blogs de moda no suponían ninguna revolución como quizás quisimos creer en un principio, aquí solo se habla de la influencia de la televisión, la música, la radio o las publicaciones, como siempre ha sido y siempre será; porque lo que seduce a Miss England es la inteligencia y la originalidad, y por ello sus referentes van desde Vita Sackville- West a Lilly Allen (puro Myspace), pasando por diseñadoras como Mary Quant, modelos como Kate Moss o presentadoras (liantas) como Paula Yates o aristócratas que derrochan carácter y personalidad.


Puede que mi adoración por este libro sea una consecuencia más de mi amor infinito por la cultura británica, pero alguna razón escondida hay para que vuelva a esta lectura cada dos por tres. Supongo que todo radica en que es el libro que siempre quise escribir, y alguien se adelantó, aunque voy un paso más allá y sigo planteándome como sería un ensayo sobre el estilo de este país, o la pregunta que siempre ronda por mi cabeza: ¿Cómo harías para convertir Vogue España en una revista con verdadera personalidad? Lo único que tengo claro es que tendría que estar lleno de contradicciones y diversión.

Minimalismo/ s

viernes, 20 de septiembre de 2013


Le tocaba el turno al minimalismo. Después del grunge, y tras el repaso a todas las décadas del s.XX, ya solo nos quedaba el minimalismo; y eso es lo que hemos visto y nos han contado de la New York Fashion Week.

Alexander Wang es un gran ejemplo de firma comercial neoyorkina. Según el diseñador su colección es una vuelta a su adolescencia y al instituto. Años en los que reinaba lo minimal, irrumpía una nueva estética que empezó como la antimoda y se vivía la fiebre de la logomanía. Todo ello lo hemos visto en su último desfile: prendas sencillas, modelos (aparentemente) sin maquillar y mucho logo: W-A-N-G por todos los lados (incluso en mitones!) y el Parental Advisory. Pues no sé, tengo la misma edad que Alexander Wanyg y su desfile en vez de llenarme de nostalgia me ha parecido sosainas de cuidado... Y mira que difruté de esos años hablando de moda, y sin lugar a duda llevo el minimalismo y todo lo que conlleva dentro, pero no funciona...

El desfile me recordó a Melanie Ward, la estilista estrella del minimalismo y mano derecha de Helmut Lang durante un largo periodo. La inglesa supo crear equipo junto a Corinne Day, David Sims y Kate Moss, y de allí, a la fama. Ella misma cuenta que acabó en la moda sin proponérselo, tras ser oteada en una fiesta luciendo uno de sus diseños, y acto seguido, obtuvo su primer trabajo como estilista de moda pagado.

Por mucho que se diga, su estilo no es tan minimal. Ella misma reconoce que no entiende estas opiniones porque se ve a si misma y a su trabajo como algo más sofisticado, y lo cierto es que a pesar del uso de colores neutros, la poca mezcla de tonalidades, un maquillaje casi inexistente y su predilección por las prendas con apariencia cruda, siempre tiende a sobreponer capas, al cuero, a los corsés, hebillas, acuchillados y asimetrías.

Hace unos años la estilista diseñó varias colecciones bajo el nombre de Blouson Noir y las prendas eran ejemplos perfectos de su estilo personal y reconocible.


Prefiero recordar los 90 tal cual y no mediante las versiones sin ningún elemento innovador del diseñador de Balenciaga. Lo podéis corroborar gracias a esta editorial de Melanie Ward de hace casi 20 años.





I´m not a dress girl

miércoles, 31 de julio de 2013


Por lo general huyo de los vestidos. En parte porque no me gusta llevar medias, ni tampoco cubrirlos con chaquetas; pero llegan las temperaturas extremas y el bochorno de Barcelona y, a la hora de vestirme, miro en mi armario con un claro objetivo: No quiero pasar más calor. Rechazo casi todo y me quedo con hilo de algodón y viscosa, prendas que ni notes y una sola capa. Así que recuerdo el concepto británico del "Sun dress".

Vestidos pensados y confeccionados para los días calurosos, por lo general vaporosos y femeninos: estampados liberty, cintura marcada y manga muy cortita. También son la respuesta natural a esta fiebre por el micro short y la camiseta de tirantes. Señores y señoras, hay niñas de quince años que están monísimas con este look y para ir a la playa o al súper me parece genial, pero por favor, por mucho que esté de moda, antes de salir de casa, recuerda: Mírate al espejo. Si fueramos críticos, reconoceríamos que con un sun dress la mayoría estamos más favorecidas, incluso las que decimos por activa y por pasiva que no nos gusta la ropa hiperfemenina y estamos abonadas al pitillo y a la camisa sin pinzas.

Buscando y rebuscando mi nueva adquisición del verano, recorrí muchas tiendas con un presupuesto no muy estricto pero con el único reto de encontrar un vestido favorecedor y ligero. Di muchas vueltas y al final acabé en internet tecleando: "Sun dress" y "Tea dress", mis palabras mágicas para encontrar el tipo de vestido que encaja en mis planes. Vueltas y más vueltas para acabar en Ganni, una marca danesa que diseña clásicos contemporáneos que perdurarán en tu armario- sexy instant classics-. El concepto no me podía gustar más y los precios de rebajas me acabaron de convencer. (Su web e imagen de marca no es tan atractiva como esperamos de una firma nórdica, pero su ropa me convence mucho más que la de otros retailers con precios similares y aparente allure...)




Mi vestido ya está an casa. Fue llegar, pasar por la plancha y ponérmelo; así que puedo decir que ha sido todo un doble triunfo: por un lado, descubrir una marca que se adapta a mis gustos, y por el otro, salir de casa cómoda y liviana.

Pero bueno, que por mucha teoría del "Sun dress", hace un rato he encontrado estas bermudas y me he enamorado perdidamente...


Road to Damascus

viernes, 21 de junio de 2013


Una editorial para archivar. Tom Craig disparó estas fotos para el Vogue británico en la capital de Siria con Stella Tennant y la propia ciudad como únicas protagonistas. Sencillez y un extraño experimento: fashion meets fotoperiodismo. Ni la artificialidad del primero, ni la crudeza del segundo; aunque Sebastiao Salgado tampoco es muy veraz...

Priman las tonalidades ocres y tierras, una luz trabajada como de última hora de la tarde y el gusto y predilección de los árabes por los metalizados y los brillos en el estilismo. Me gusta esta idea de no disfrazar a la modelo "a la árabe". Abajo turbantes, babuchas y Talitha Getty y bienvenidos: plata, dorado y lentejuelas que contrastan con la aspereza de una ciudad en decadencia.

Es bonito contemplar estas imágenes, pero duro pensar en cómo debe de estar la ciudad actualmente...













Vogue UK- Mayo 2009
Foto: Tom Craig

El interior hay que cuidarlo

lunes, 10 de junio de 2013

¿Algo más difícil que encontrar el sujetador perfecto? Pocas cosas se me ocurren. Después de varias semanas investigando por tiendas, internet y hasta grandes superficies: ¡Creo haberlo encontrado!


El tema empieza así: No quiero nada plastiquero, no quiero que me apriete hasta ahogarme, no quiero algo súper sofisticado, no quiero dejarme el presupuesto semanal en un suje... QUIERO: Que haga una forma bonita, que sea cómodo y sexy, que sea básico, que me haga sentir a gusto y sobre todo: que me dure más de media docena de lavados.

Como suele pasar, de la manera más sencilla, encontré lo que buscaba, y además cerca de casa.

AIKYOU es ropa interior estilosa, bonita, cómoda, de suave algodón y encima con etiqueta Eco Fashion, es decir, confeccionado con algodón orgánico, con salarios dignos y sin tintes ni substancias tóxicas.

Aikyou en japonés significa gracia, encanto; y es amor y respeto por una misma y por la sociedad, además de diseños prácticos que apetece llevar cada día y en cualquier circunstacia.

Siguiendo mi filosofía del "menos es más", creo que voy a pasar de largo de ropa íntima a precio de mercadillo porque después la calidad es ínfima y se acaba quedando en el fondo del último cajón del armario. ¿Para qué queremos 20 sujetadores si después sólo utilizamos 3?

Como decía el otro día Alberto Chicote intentando enseñar lo más básico: "Hay que comprar como un rico y cuidar las cosas como un pobre".

En Barcelona podéis encontrar Aikyou en: GreenLifeStyle- c/ Torrent de l´Olla, 95. (Gràcia).

#FitchTheHomeless

martes, 21 de mayo de 2013






Prefiero ignorar y no dar cova a todo aquello que no me interesa o que me parece insignificante; la libertad está para ello, pero esta campaña para dar voz a los que están en contra de las prácticas de Abercrombie & Fitch me parece muy interesante.

Seguro que tras ver el vídeo os asaltan las preguntas y os dais cuenta que no sea tan fácil decantarse por "a favor" o "en contra", pero ahí está lo interesante del tema. Dejando de lado que la imagen y el producto de la firma me horroriza, el debate sobre sus opiniones y su política de empresa me parece muy enriquecedor; y no tan solo el criterio que cada uno de nosotros tengamos al respecto, sino también el qué hacer o cómo responder a semejantes aberraciones (porque lo son). Aunque no veo tan claro que otras muchas marcas, y algunas con mucho más pedigrí, no lleven a cabo políticas semejantes. Sería interesante que todas se mojaran y conociéramos su opinión, así resultaría más fácil decidir a dónde no queremos que vaya a parar nuestro dinero. En los tiempos que corren, y espero que aunque las cosas mejoren a nivel económico, no se nos olvide todo lo que estamos aprendiendo durante estos años de recesión. No hay mal que por bien no venga.

Quizás esta campaña no haga cambiar nada, ni tan siquiera los márgenes de beneficio de la empresa, pero me parece valiente idear un protesta y llevarla a cabo con todas sus consecuencias.

Esto se puede extrapolar a lo sucedido en Bangladesh, todo y que no ha quedado claro para qué marcas trabajaban las personas fallecidas o afectadas, me decanto porque todas las firmas de high street (y muchas más) llevan a cabo prácticas similares. ¿Cuál ha de ser nuestra respuesta? Difícil cuestión, pero no deberíamos dejarla de lado, reflexionemos sobre ello y actuemos en consecuencia.

Quizás no se trata de dejar de comprar ésto o lo otro, o sí, aunque creo que tendríamos que ir un paso adelante y pedir más transparencia, a la vez que pensar en alternativas reales a estas prácticas tan extendidas.